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Pero éste es un cambio que no afectaría únicamente al automóvil. El paso al hidrógeno supone más que el asegurar un combustible económico y sin efectos contaminantes para el transporte. Significa cambiar la infraestructura de nuestras poblaciones de forma que todo pase por el hidrógeno. Sólo así, los esfuerzos que se hagan tendrán su máximo sentido. Lo que sí parece estar claro es que la utilización del hidrógeno pasa por la pila de combustible, pese a que todavía, hay quien defiende el motor de agua apoyándose en que el agua es precisamente la mejor forma de llegar al hidrógeno. Lo cierto es que lo poco que se sabe de estos motores es que llevaban un disgregador del hidrógeno a partir del agua y que el hidrógeno alimentaba un motor de cilindros alternativos. Una solución menos eficiente que la de la pila de combustible. Antecedentes Este no es un invento reciente. Ya en 1839, el físico inglés Sir William Grove descubrió el principio teórico en el que se basa la pila de combustible. Grove inventó el primer prototipo de esta central electroquímica en miniatura, capaz de generar electricidad a partir del hidrógeno. En el interior de la pila de combustible se produce una reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno, en el transcurso de la cual se liberan electricidad y calor. El producto resultante es agua (H2O). La pila de combustible tiene estructura de sandwich: entre dos electrodos porosos de papel de grafito se encuentra el electrólito, una lámina plástica permeable a los protones o membrana de polímero. Puesto que la tensión producida por una sola pila es reducida, la solución consiste en alinear varias pilas formando bloques o unidades de pilas de combustible. La energía eléctrica producida por estas unidades acciona el motor eléctrico del vehículo. Desde el punto de vista del automóvil, la pila de combustible empieza a notar secretos. General Motors, Toyota, Hyundai y Mercedes tienen prototipos sometidos a pruebas desde hace más de una década en los que empiezan a obtener resultados interesantes que los colocan al mismo nivel que los coches actuales en prestaciones. La fiabilidad del mecanismo –las membranas son el punto más delicado– empieza a ser adecuada e incluso el precio del mismo, se ha reducido ya lo suficiente como para pensar que en cuanto se pudieran aplicar economías de escala, podría empezar a er asequible para una parte del gran público. ¿Cómo almacenarlo? Por el momento, parece también decidido el estado en que se almacenará el hidrógeno. Se ha optado por comprimirlo, aunque esta sea una solución menos eficiente que la de licuarlo. Pero licuado, tiene problemas de seguridad puesto que, en caso de accidente, puede congelar cualquier cosa próxima a un escape del depósito y, en caso de producirse el escape en un espacio cerrado, como un garaje, puede dar lugar a una explosión. Además, aunque contiene 2,6 veces más energía por unidad de masa, necesita cuatro veces más volumen de almacenaje. Esto implica que para asegurar la misma autonomía al vehículo, necesita al menos un 50% más de volumen de depósito que necesita estar perfectamente aislado y con un sistema que lo mantenga a muy baja temperatura para evitar su evaporación. Y todo esto implica mayor peso. Sin embargo, al final todo pasa por la creación de una infraestructura que asegure el suministro de hidrógeno. En la actualidad se producen 500 millones de toneladas métricas al año a un precio que oscila entre 1,1 y 1,5 euros el kilo. Más del 90% de esta producción queda en manos de las empresas petroleras que lo necesitan para los procesos de refinado del petróleo y la producción de sus diferentes componentes. Para animar a la creación de esta infraestructura son los propios fabricantes los que están llevando la iniciativa, en muchos casos, asociándose a empresas petroleras, como el caso de Shell y General Motors, que ha permitido ya desarrollar una especie de pequeñas plantas de obtención de hidrógeno a partir del agua para suministrarlo a los coches que reposten. En este proceso, igual que en la pila de combustible, se produce calor y energía eléctrica que podría ser utilizado para usos domésticos en las poblaciones si la producción de hidrógeno se hiciera a gran escala. El circulo se podría cerrar una manera virtuosa si el aporte de energía para iniciarlo tuviera su origen en energías renovables como la solar –así lo proponía un estudio realizado por BMW y Asea Brown Bovery– pero los más realistas apuntan a que sólo la energía nuclear podría asegurar el suministro necesario. El Lanzador Teruel , de fabricación Nacional, es un Lanzador con un alcance de 18 Km, posee dos jaulas con capacidad de 20 alveolos cada una, disparando los 40 cohetes en un tiempo inferior a 30 segundos El "Teruel" fue un gran éxito de laboratorio que no se pudo explotar por falta de base industrial, por resistencias corporativas y empresariales y por una demanda exterior fallida. Era, para entendernos, una joya para cierto cliente que no la adquirió al final. No está mal saber como terminó el cliente... El "Teruel" sigue siendo presentado en los desfiles... y los señores artilleros ya van teniendo sus baterías nuevas de 155 remolcadas, con tecnología y pesos de hace 25 años para alcances menores de los hoy logrados por otros sistemas que están entrando en servicio masivamente. |
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